miércoles, 23 de abril de 2008

Con arenosa suavidad...

Este escrito lo escribí cuando tenia 13 años es el proceso cuando cambias de niña a mujer icologicamente y físicamente




Con arenosa suavidad lucía la playa bella. Los pies de María casi no se sienten. Camina hasta un bote varado. Una vez junto a el lo mira. Esa embarcación de pescador, tiene redes, remos, carnadas y un botellón con agua dulce. Ella conoce este bericochuelo, su estructura ancha tanto plana, recia madera de las palas, está bien calafateado señal que para su dueño, es una preciada posesión.


María, hacia los roqueríos cercanos dio una expresiva mirada, con un algo vago, como si viera un sueño ya pasado. Sigue su andar marcando sus pisadas en la humedad del borde playero. Hay un mandato en su mente con ideas inconexas así su voluntad la lleva hacia los solitarios acantilados. Muchas visiones de pasado y presente fulguran en esa especie de sutil sombra que se siente sobre ella. Su espíritu ya no está claro lumínico, tan sólo inerte, deslizándose en suave armonía con el viento.
Es la hora del mediodía, pero, ¿Por qué el sol se va hacia el ocaso?


Luego llegó a la cima de las rocas y comenzó su ascensión. Oteó la vastedad marina donde dialogan por su horizonte mar y cielo. Sintió los rompientes al pie del farallón con retumbar de trueno, haciendo eco con sus pensamientos.
Detrás de un promontorio, aparece el bote impulsando con el rítmico movimiento dado por remero.


Cada remo levanta una tenue neblina salada.
Observa la reciedumbre del botero, no la conoce, pero le es familiar.

Mas allá, en mar abierto, las olas encrespan.
Un golpe sordo por la escarpa y María se siente tomada en vilo por una fuerza avasalladora.
Mientras ella yace por el fondo marino, es saludada por sardinas, delfines y caracolas. En su felicidad, danza en algas que la llevan a las cumbres de las aguas.
Rejuvenece en el bote que va navegando.


Suena en sus oídos el sonido de las olas en arrullo con el vaivén de la embarcación, no deseando que ello tenga un final
De nuevo está en tierra firme. Acude curiosa hacia un grupo de bañistas. Al medio del grupo divisa al pescador. Las facciones de este tienen una tristeza. Se acerca un poco más y lo que ve la hace sonreír.

¿Qué hace allí, quieta y blanca, tendida en la suavidad arenosa?


¡

No hay comentarios: